27. País del olivo dorado

Marta Grimaltos Soler

 

Nació en el país del olivo, donde todo era dorado: el aceite, el sol, la arena, el mar en los días de verano. Su cabello era dorado, sus ojos también; su piel, un brillo de oliva madura.

Aquel verano transcurrió lento, reposado. Pero en octubre llegó la cosecha, y aquel año las aceitunas eran más que nunca. Su familia contrató temporeros para la recolección.

Ella también bajaba al campo. Entre vara y vara, lo vio: unos ojos verde oliva que la miraban con curiosidad, con hambre de mundo y de palabra.

Entre olivos nació el amor: ella, mediterránea dorada; él, atlántico verde. Ella luz; él raíz.

Un amor breve, como tantas historias de temporeros: intensas, estacionales, necesarias. Amores que duran lo justo para alimentar el alma todo un invierno.

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