83. El campo

Yolmontoro

 

Mi abuelo tenía un campo, aquí se le llama así. Ahora hay un restaurante, pisos encima y casas en fila que llegan al cementerio. Pensar en ese campo, mi abuelo, mi abuela, mis tías, es verme llegando de vacaciones desde Francia y correr por el trigal, entre hierbas, surcar los girasoles, bajo el sol ardiente del sur de España, pequeñita pero con lágrimas en los ojos por volver a ver a las personas que más me han querido en mi vida. El olivo en la puerta de la entrada del caserío, se quedaba guardando las maletas que iban dejando mis padres mientras me lanzaba en su búsqueda a través de la larga vereda que me llevaría hasta ellos y alzarme en sus brazos.

 

 

 

 

 

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