77. La última prensa

Eddy Bryan Vélez De La Torre

 

El olor a orujo siempre llegaba antes que el invierno.

Mi abuelo decía que el olivo no da fruto, sino tiempo. Que cada aceituna es un año que la tierra guardó.

Cuando vendió la finca, no lloró por los árboles. Lloró por los años que había enterrado.

El comprador midió el pH, habló de rendimiento y preguntó:

—¿La almazara puede ser visitada?

Mi abuelo asintió y se llevó una piedra.

Él siempre la había visto en el taller de su padre, junto a la prensa. Nunca preguntó por qué su padre la limpiaba cada verano, en silencio.

Esa noche, con la piedra entre las manos, comprendió el gesto de su padre. Nunca la había limpiado. Solo había vuelto, verano tras verano, a posar la mano en el mismo lugar.

Ahora el ingeniero ofrece degustaciones. Sonríe a los turistas. Entre aquellas piedras quedó prensado el tiempo.

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