70. La memoria del olfato

Tomás Jorge Pérez

 

Camino despacio junto a mi padre entre los olivos, dejando que el crujido de la tierra bajo nuestros pasos despierte algo en él que ya no sé nombrar. El aire huele a aceite de oliva recién prensado, y le hablo de las cosechas, de cuando subía a la escalera y reía al caerle las aceitunas en la camisa. Sus ojos, perdidos hace un instante, titilan como si la luz filtrada por las ramas lograra rescatar un recuerdo. Me detengo, tomo una hoja plateada y la froto entre sus dedos. “Olivar”, susurra, y en esa palabra cabe todo: la casa, la familia, el tiempo. Seguimos andando durante 20 años, y aunque su memoria se deshilacha como una red vieja, cada árbol parece sostener un fragmento que aún nos pertenece.

[ssba-buttons]
MásQueCuentos
Resumen de privacidad

Usamos cookies en nuestra página web para ver cómo interactúas con ella. Al aceptarlas, estás de acuerdo con nuestro uso de dichas cookies. Ver políticas de privacidad