66. El extraterrestre

Emilio Pulido Medina

 

Me desperté porque escuché un ruido en la cocina. No dije nada a mis padres. Así que bajé cuidadosamente para que nadie me oyera. Me acerqué a la cocina y vi a través del cristal de la puerta cómo un extraño personaje removía todas las botellas que mi madre tenía en una pequeña despensa. Las probaba todas, pero por su expresión ninguna era de su agrado, hasta que, por fin, cogió una botella de aceite de oliva y dio un gran trago del líquido dorado. Ya en su garganta, primero debió sentir la frescura y luego el sutil amargor con un ligero picor. Después dio otros tragos más. Le había encantado. Entonces le escuche decir: ¡Qué maravilla, todo mi mecanismo se ha ido engrasando perfectamente!  ¡Al fin lo encontré! Será, el mejor lubricante en nuestra galaxia.

 

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