52. Sobredosis

Antonio Belizón Reina

Decenas de bacterias habían escapados de la refriega intestinal dispuestas a comenzar con una escabechina sobre el módulo pancreático y culminar con éxito la destrucción total de los enterococos. Los temibles bacilos intentaban reducir al máximo la función antibiótica defensora del cuerpo humano. La situación se nos antojaba delicada. La muchacha no se lo pensó y echó un trago profundo de aquella botella adquirida en la feria de muestra y alimentación de Jaén.Como una catarata, el aceite denso y verdoso se precipitó por el esófago hasta llegar a la zona cero del conflicto. Las cepas del AOVE comenzaron a regular el tránsito, favoreciendo la resistencia ante los bactericidas, que como kamikaces, intentaban culminar con éxito su objetivo aniquilador. El bálsamo aceitoso profundizó sobre la microbiota, actuando decisivamente en la fermentación de los alimentos; suponía la supervivencia de los tejidos estomacales. La digestión se completó a la entera satisfacción.

La chica recobró la sonrisa, el color rosado volvió a subir a sus mejillas. Miró hacia la mesa y estampó un sonoro beso a la botella, que ruborizada dejó escapar unas gotitas de su preciado aceite, dejando un pequeño charquito a su alrededor, como si de un orgasmo se tratara.

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