5. No, gracias lo estoy dejando

chabi

 

Decir que Jaime era un aficionado al aceite de oliva es poco, cuando despertaba desayunaba tostadas con aceite, después de lavarse los dientes se enjuagaba con aceite, se duchaba y al terminar se embadurnaba de aceite para rejuvenecer su piel. Se gastaba todo lo que tenía en aquel oro amarillo para asegurarse de que el producto era de la mejor calidad. Consumió tanto aceite que al renovar el DNI tuvo que cambiar su lugar de origen a Jaén.  Sin embargo esto trajo consecuencias, su cuerpo ahora menos denso, ante una lluvia torrencial flotó de la misma manera que una gota de aceite flota en un vaso de agua, afortunadamente, los bomberos pudieron rescatarlo antes del anochecer. Días después un viejo amigo, conociendo su afición, le invitó a tomarse algo con unas aceitunas a lo que Jaime respondió: “no, gracias lo estoy dejando”.

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