393. La edad no es lo que importa

Díscolo

 

Qué sí. Que la preocupación por la edad es algo habitual en este mundo. Pero la cosa no va con los olivos. Miraba aquel olivo junto al templo griego de la Concordia y me preguntaba cuántos años llevaría allí. Sabía que algunos olivos tenían más de dos mil años y me imaginaba que ese olivo había sido el testigo mudo de muchos eventos en ese templo, desde paganos hasta cristianos. Mi mente divagaba por el pasado, dejándome llevar por centurias y veía cambiada la imagen grandiosa del templo, con gentes yendo y viniendo, pero en todas mis instantáneas mentales veía la aceituna cayendo del olivo tras el vareo. Se me reproducía hasta su sonido inconfundible. De repente me surgió como un halo de nostalgia, que me hizo volver a la realidad. Tenía que ir a mi olivar a recoger la aceituna. Pero los tendales y las varas ya se quedaron desde hace años en el baúl de los recuerdos. Incluso se perdió la costumbre de la lumbre en el campo para hacer el condumio. Pero mis olivos centenarios seguían produciendo aceitunas. Eran la prueba de que la edad no es lo que importa.

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