371. Tierra sagrada

María Mercedes Lucío Morillas

 

Contemplo extasiada el infinito mar de olivos ondulando bajo un sol ardiente. Siento en la cara el aire que no sopla; muerde. Inclino el cuerpo y acaricio con las manos el suelo que piso, como si de un lugar sagrado se tratara, mientras imagino a Atenea caminando descalza sobre esta tierra roja de Jaén.

Aquí mismo, donde ella clavó su lanza, Aristeo cambió el acebuche por el árbol cultivado y Deméter derramó su fertilidad sobre las raíces. La tierra produjo entonces tanto fruto que el dios necesitó inventar la almazara para atesorar tanta riqueza.

Hoy, los aceituneros miman los troncos centenarios. Ellos funden, día a día, su sudor con el mito eterno, convirtiendo cada gota de cosecha en el sagrado oro líquido que alimenta, desde siempre, al mundo.

MásQueCuentos
Resumen de privacidad

Usamos cookies en nuestra página web para ver cómo interactúas con ella. Al aceptarlas, estás de acuerdo con nuestro uso de dichas cookies. Ver políticas de privacidad