265. Otros tiempos
DÍA 1
¿Has oído eso? Son jadeos. Yo no he oído nada. Que sí. Aguza el oído. Habrá sido el viento ululando o algún pájaro. Por Dios, Renata, estamos en mitad del campo. Te digo que no. Son los de la cabaña de aquí al lado. Los del 7. Llegaron a mediodía. Riendo despreocupados. Me saludaron muy sonrientes. A mí no me la dan esos dos. ¿Lo has oído? Otra vez. Están haciendo el amor. Déjalos que se diviertan. No piensan que están molestando. No me parece bien. Son unos cara dura. A estas horas de la madrugada. Con todo el mundo durmiendo. Mira qué silencio. Y ellos ahí dándole. Duérmete, Renata. Tú tampoco me dejas dormir a mí. Como estos estén ahí toda la semana yo pido que nos cambien de cabaña. Ay, señor, Renata. Cállate de una vez.
DIA 2
Dionisio, despierta, que ha habido un terremoto. Nunca te enteras de nada. Qué hombre este, por Dios. La de la cabaña 7 estaba leyendo en el porche. Y yo tomando un café. Me dice: ¿Estás bien? Y digo: Sí. Ella no se ha asustado. Pero yo me he volcado el café encima. Qué susto, por Dios, Dionisio. Dicen que son de Asturias. Y que se quedan una semana. Esto es un paraíso, ha dicho. Pero si la cabaña está muy sucia. Yo me pienso quejar en la evaluación. Por lo visto, les encanta la naturaleza. Que si cuántos árboles. Qué maravilla. Estaba en biquini. ¿Y si te da a ti por salir? Tiene el pelo azul y una mancha en la cara. Será de nacimiento. No es tan guapa. Se creen que están guapas y son muy modernas con el pelo azul. Si eso te achicharra el pelo. Que tú no entiendes de estas cosas, Dionisio, pero yo sí lo sé. Se decoloran el pelo con agua oxigenada y eso es malísimo para el cabello. Luego ha salido él. No te lo vas a creer. Con un pañuelo de flores liado a modo de falda. Como te lo digo. Si llega a ser liso, pero ¿de flores? Como el Robe ese que falleció hace poco. ¿Lo viste cuando lo sacaron por la tele dando un concierto? Igualito al asturiano este. La misma falda. Entre nosotros, Dionisio, yo creo que no llevaba nada debajo. ¿Tú te crees? Hemos perdido el norte ya con estas modas. ¿Hombres con falda? Jesucristo bendito, Dionisio. Lo que nos faltaba por ver. Ah, y con el pelo largo, que ya se me olvidaba contarte ese detalle. A mí tantas modernuras no me van. Llámame tradicional. Y, no te lo pierdas, luego le ha dado un morreo a ella. Yo no sabía ni dónde mirar. Estos son de amor libre y todas esas chaladuras, de LGT lo que sea. Apuesto lo que quieras a que son bisexuales de esos. Que ellos carne y pescado. Yo ya no entiendo este mundo, de verdad, Dionisio. Se cree esta gente del norte que son ellos muy modernos y nosotros, los del sur, unos paletos. Que si pelo azul, que si pañuelo a modo de falda, que si beso de torniquete en toda mi cara. Mira las cosas que hace la juventud de hoy en día. Antes teníamos libertad, ahora a mí me parece que todo es libertinaje. Que no saben ni disfrutar. Qué remilgada eres y qué arcaica. Son jóvenes. Tú y yo también fuimos jóvenes una vez. Ya ni me acuerdo. Y disfrutábamos de otras maneras, Dionisio. ¿En Asturias será así todo el mundo? ¿Lloverá mucho? ¿Será tan bonito como Cazorla y nuestro querido Jaén? Nunca hemos estado en Asturias, Dionisio.
DÍA 3
Dios santo. ¿A mediodía también? Por la mañana, a mediodía, por la noche. Yo no lo entiendo. Mira ahora qué risotadas. Te da envidia. Si tú no me tocas ni con un palo. Pero si siempre te duele la cabeza cuando me acerco. Dionisio, no te lo permito, eh. Renata, que ya nos conocemos. Toda la culpa la tienen estos dos. ¿Qué culpa van a tener ellos de que tú seas una amargada? Aquí te quedas, por cipote. Me voy a la piscina. Ni cuenta te has dado que he estrenado un biquini. Asco de hombres.
Deben de tener la basura llena de preservativos usados. Voy a echar un vistazo. Renata, ven aquí, por Dios. Que pueden escucharnos y salir. Me cago en la leche. Pero si es de noche. Habrán salido a cenar. Y si están en el lío ni nos van a oír. Menuda vergüenza, Renata. Lo que te digo. Mira. ¿Quieres verlo? Baja la voz. Sal del porche, vamos. No hagas ruido. Yo un día de estos te mato.
DÍA 4
Se te ha olvidado el aceite. De Jaén y sin aceite para las tostadas. Nunca te acuerdas de nada. Tengo que estar yo en todo. En Cazorla, de turismo en un bungalow y sin aceite. A quién se le cuente no se lo cree. Ve y pídele a los del 7. ¿Tú crees? ¿Qué van a saber de buen aceite en Asturias? Tienes unas cosas, Dionisio. Parece que te has caído de un guindo, de verdad. Bueno. Yo sin aceite no me como la tostada. Pero como me vengan con uno de girasol o con mantequilla yo no se lo cojo. Que piensen lo que quieran. Hasta que soy una desagradecida. No me bajo del burro. Buena soy yo pa eso.
Dionisio. Mira. Aceite de Sierra Mágina, denominación de origen. Eso no me lo esperaba yo. Me han dado la botella entera para que usemos el que necesitemos. Y que luego se lo devuelva. Estaba la cabaña muy ordenada. Ella dice que si luego vamos a la piscina, allí nos vemos. Es la mar de simpática. Y que lo que necesitemos, que al lado están ellos.
DIA 5
Renata, me han dicho los del 7 que han comprado mucha comida, que les va a sobrar. Les quedan dos días aquí y no les va a dar tiempo a comérselo todo. Que nos invitan a cenar en su porche. ¿Tú qué dices, Renata? Nunca vamos a cenar con nadie. Nos estamos aislando. ¿Llevamos una botella de vino?
DIA 6
Qué risa. Yo creo que estoy borracha. Ay, Dionisio. Qué risa. Si es que me parto yo sola. Quién iba a esperar bebernos la botella de vino y que luego ellos sacaran dos botellas de sidra. Yo creo que lo que he adelgazado estos días con el senderismo por el río Borosa, lo he engordado esta noche. Qué bueno estaba el jamón. Y del queso, qué me dices. Estos son unos gourmets. Has estado muy fino diciendo que cuando quieran tienen casa en Jaén. Te he visto una sonrisa de oreja a oreja que ni en la luna de miel en Tenerife. Te veo hasta guapo. A ti te brillan los ojos de tanta sidra. Anda que a ti. Ay, qué risa me da. Déjame que bese esos labios de pitiminí. Que te tengo ganas, tonta mía. Ay, Dionisio, a ver si vamos a hacer mucho ruido. Pues como ellos. ¿No decías eso? Ahora nos toca a nosotros. Ay, Dionisio, bésame el cuello. Ay, Dios mío, que me derrito. Esos calzoncillos son nuevos, ¿no, Dionisio?
DÍA 7
Dos botellas de sidra. Esta mañana han venido con dos botellas de sidra. A Renata le encantó la sidra, me ha dicho ella. Él dice que nos pueden mandar más si les damos la dirección. Y que vuelven el año que viene. Que les ha encantado. Que lo pasaron genial en la cena. Que si nosotros vamos a volver. Que verde todo, han dicho. No se imaginaban el sur tan verde. Yo les he dicho que Cazorla es lo mejorcito de Jaén. Dicen que nos quedemos con la botella de aceite de Sierra Mágina. Que nos puede hacer falta. Que ellos la tostada siempre con aceite de oliva virgen extra de Jaén. Oro líquido. Que otro aceite ni locos. Que van a hacer una parada para comprar y llevarse a Asturias. Para ellos, que no les falte, y para regalar a sus amigos. Menudos olivares hay aquí, han dicho. Dicen que están acostumbrados a beber mucha sidra. Me preguntó si tú tuviste resaca. Que te vio chispada. Que graciosa estaba tu Renata, me ha dicho. Na. En los últimos días ya casi no le duele la cabeza. Que le iba a decir, Renata, si es la verdad. Si te levantaste hecha una rosa y viniste a traerme el café. Yo no recuerdo ni la última vez que hiciste eso. Vamos, yo diría que hace cien años. Cuando me has dicho: Cariño, como a ti te gusta, cargado, con una pizca de leche y con tres cucharaditas colmadas de azúcar, me he quedado que me pinchan y no echo sangre. Si es que no era normal, Dionisio, si es que estaban de luna de miel. Ya decía yo. ¿Te lo dije o no te lo dije? Y nosotros, ves tú, hace tanto de eso. Y anoche, qué fiera, qué vigor, casi como con veinte cuando nos casamos. Acuérdate, Renata, en Tenerife, que se quejaron en recepción y nos dieron el toque. Que tú con los años ya no, pero al principio eras muy escandalosa. Eran otros tiempos, Dionisio. Eran otros tiempos.