142. Parada 6: El cepellón

Clara Monteverde

 

«Ruta del Olivar Milenario». Edad estimada: 1.200 años. Variedad: Picual.

Rosana lee el cartel en voz alta, palabra por palabra, como cada mañana. El grupo al completo levanta el móvil. Alguien pregunta por Almanzor. Ella asiente:

—El guía que se inventó lo de Almanzor en 2019 ya no trabaja aquí. El ayuntamiento imprimió el folleto antes de comprobar nada.

Bajo el aparcamiento, un metro y medio de tierra apisonada de por medio, sigue el cepellón del olivo verdadero, el que talaron en 2003. Rosana lo sabe bien: su padre conducía la retroexcavadora. Esa noche no cenó nadie en casa.

—Riego por goteo, unos cuatro litros al día. Como ven luce increíble.

Un niño toca la corteza, busca el tacto de los mil doscientos años y el sudor de la espalda de Almanzor bajo los dedos. Rosana no se lo recrimina.

Ella alza la vista hacia las hojas nuevas, crecidas sobre raíces que no son suyas; y por un instante, el árbol que lleva mintiendo más tiempo del que ella lleva viva le parece, por fin, de verdad milenario.

—Siguiente parada, número siete: el molino —anuncia. También eso, algún día, acabará siendo verdad.

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