101. Memoria Líquida

Bruno De La Vega

 

Mi abuela guardaba el aceite de cada cosecha en botellas numeradas. Decía que cada año tenía un sabor distinto.

 

Cuando murió, encontré una botella oculta: «1975 – El año que volviste».

 

Destapé. El aroma me golpeó: olivos en flor, lluvia, pan caliente. Recordé. Tenía siete años. Huí asustado tras una travesura. Ella me buscó con linterna, sin gritar. Me abrazó. Cenamos sopa y me contó historias.

 

Nunca volvimos a hablar de aquello, pero guardó el aceite de ese año. Durante cuarenta y ocho años conservó el sabor de mi regreso.

 

Probé una gota. Sabía a perdón, a raíces que nunca te abandonan.

 

Ahora yo también guardo una botella. Quien la encuentre sabrá cuánto dolía decir adiós.

 

El aceite de oliva es tiempo destilado, memoria líquida, amor que no se corrompe. La prueba de que algunas cosas solo mejoran con los años.

MásQueCuentos
Resumen de privacidad

Usamos cookies en nuestra página web para ver cómo interactúas con ella. Al aceptarlas, estás de acuerdo con nuestro uso de dichas cookies. Ver políticas de privacidad