10. Al viejo olivo

Atxalde

 

Hoy es ayer en este olivo viejo, de centenario tronco retorcido. Tu piel te delata, pasas del siglo, hercúleo y frondoso, recio, añejo.

En tierra seca creciste enraizado, áspero y rugoso, de porte altivo, por firme reciedumbre sostenido, como un friso de mármol burilado.

Todo es en ti melodioso y sereno, por la sabia naturaleza ungido, solo y callado, pero no vencido, con tus ramas bailando con el viento. Nada envidies si llegan a tu oído los versos que escribiera un tal Machado: “Al olmo viejo hendido por el rayo… algunas hojas nuevas le han salido”. Las tuyas son perennes, siempre vivo, sombras profusas que alivian el campo, a la lluvia y al aire, desafiando con tus raíces profundas, de una intrepidez inusitada, productor del que llaman oro líquido en silencio, sin premura, despacio, hasta parir el aceite apreciado que hipnotiza tan solo con su brillo.

 

MásQueCuentos
Resumen de privacidad

Usamos cookies en nuestra página web para ver cómo interactúas con ella. Al aceptarlas, estás de acuerdo con nuestro uso de dichas cookies. Ver políticas de privacidad