441. Teorema incompleto

Ana Cristina Hernández Santomé

 

Entré en el aula, me senté y comencé el examen: «Un recolector apoya una escalera de cinco metros contra un olivo. Si la base está a cuatro metros del tronco, ¿a qué altura llega?». Apliqué el teorema de Pitágoras y lo resolví en dos líneas: 5² = 4² + h²; h = 3 metros.

Al salir del instituto viví un déjà vu brutal: vi una escalera, un hombre y un olivar real. La escena no me transmitía la tensión de la clase. El paisano miraba las ramas con paciencia, sabiendo cuál tocar y cuál dejar en paz. Con una mano se sujetaba al tronco y con la otra desprendía las aceitunas maduras.

Sin embargo, las medidas no encajaban pero el teorema era exacto. Miré la escalera, las ramas, el fruto… ¡estaba mucho más arriba! Había calculado perfectamente la altura del apoyo, pero no había pensado en aquello para lo que estaba allí, ¡las aceitunas jamás aparecen en los problemas de matemáticas!

Mañana se lo soltaré al profesor a ver si la próxima vez, en vez de despejar la h, pedimos prestado un varal.

 

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