351. La caída del Imperio Olivense

Corrupto

 

Cuenta la leyenda que, mucho antes de que los humanos dominaran la Tierra, el mundo pertenecía a las aceitunas.

La sociedad olivense estaba organizada en estamentos. En lo más alto reinaba la aceituna Picual, famosa por su carácter fuerte. Justo debajo se encontraban las Hojiblancas, la nobleza, que vivía cómodamente sin dar un palo al olivo. Más abajo estaban las Arbequinas, comerciantes que controlaban el aceite y, en el último escalón, las Cornicabras, obligadas a trabajar de sol a sol.

Cansados de aquella situación, los estamentos inferiores iniciaron una revolución que terminó dividiendo el reino por zonas geográficas. En España, había representación de todas las variedades, pero la convivencia duró poco, cada aceituna quería quedarse con el mejor terreno.

Los conflictos fueron aumentando hasta que el Dios Olivo perdió la paciencia. Desde el cielo “Campo abonado” lanzó una gigantesca prensa y acabó con el imperio olivense. Desde entonces, las aceitunas solo aspiran a una cosa, acabar en una buena ensalada.

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