320. Experiencia oleica

María Isabel Martí Valles

 

A las 10 en esta dirección. Ropa cómoda. Nada de tacones, y sé puntual.

Estas palabras en el móvil y una ubicación.

El paisaje había cambiado. De la ciudad a aquel lugar era otro mundo.

El paisaje, el olor, incluso el sonido del lugar tenía algo que no sabría describir.

El GPS me desviaba por un camino más estrecho.

Olivos.

Aquel camino de tierra me llevó por fin al lugar marcado, en medio de todos aquellos olivos.

Un pequeño grupo de gente parecía esperar.

 

-Hola. Solo faltabas tú. Ven, que empieza la visita.

Paseamos entre los olivos. Aquellos campos desprendían una paz que no podría explicar.

Un olivo enorme, era el orgullo de aquella finca.

-Este es el primer olivo. Nuestro origen

Una mesa. En ella varios recipientes con un líquido amarillo.

Pruebo uno.

Cierro los ojos. Distingo diferentes matices, aunque no sabría explicar cómo.

Sonrío.

Abro los ojos.

Otro vasito.

Este me transporta a mi niñez. Pan y aceite.

Probé varios aceites más, ninguno igual…

De vuelta veo cerros llenos en olivos.

Sonrío.

Atrás un letrero: Almazara Pepe.

 

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