290. Con ese verde esperanzas

María Rosa Rzepka Bartl

 

El verde aceituna encierra ilusiones y trabajo de los hombres que transcurren sus días, con devoción vigilando. Vigilando plantaciones de olivos, su crecimiento por años.

El olivo da sus frutos de sabor mediterráneo; de aceitunas dando prestancia a los platos apreciados por gourmets en locales muy preciados.

Pero es en los pueblos donde se santifican cosechas luego del trabajo arduo.

Fiestas, en las que no han de faltar los perfumes de olivares vueltos poemas y cantos.

Y las comidas de siempre con sus recetas de antaño.

Festejando bendiciones o rezando en el calvario, cuando el domingo de ramos el olivo es el emblema que une al pueblo, con sus rezos pronunciados.

El templo, el destinatario de la fe que envuelve al pueblo, pidiendo con emoción que no falte el pan en la mesa, ni la salud junto al plato.

Que los olivos perduren en las casas y los campos trayendo a quienes cultivan paz, esperanzas y abrigo; a su sombra que es un manto.

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