284. Cuarenta y un aminoácidos

Francisco J. Esteban

 

La actualización del genoma de referencia del olivo nos llevó al descubrimiento de un nuevo gen. Solo tenía ciento veintitrés nucleótidos y codificaba un péptido de cuarenta y un aminoácidos. La modelización computacional de la molécula reveló la existencia de una hélice alfa y una pequeña lámina beta separadas por motivos GAP que actuaban como bisagras moleculares. No era una configuración habitual y su secuencia, representada mediante el código de una letra de los ladrillos proteicos, fue la siguiente: «LAGAPREALIDADGAPESGAPLAGAPMISMAGAPESENCIA».

Una estudiante eliminó las bisagras moleculares y la leyó en voz alta. Se hizo el silencio. Después buscamos explicaciones evolutivas, estadísticas y bioquímicas. Detectamos el gen en olivos de todo el Mediterráneo. Comprobamos que su función era participar en la señalización celular que ayuda al árbol a resistir el estrés hídrico. Los análisis filogenéticos demostraron que la edad de aquella secuencia era de millones de años. Bautizamos al gen como OeSPN (y propusimos renombrar la especie: Olea europaea Spinoza) porque, oculto en su corazón molecular, encontramos que «LA REALIDAD ES LA MISMA ESENCIA».

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