247. Adivinanza

Eduardo Losas Villamarzo

 

¡Adivina, adivinanza!

Nace con un apretón. Me quemé con un petardo en el patio de casa, una pizca alivió el dolor. Merienda de posguerra: currusco de pan con miga entresacada, un buen chorro y azúcar. Más sofisticado: Cata mojando pan, y copa de vino tinto. Con lechuga, vinagre, sal y cebolla, para acompañar a la paletilla de cordero. Tostón del pueblo, con zumo de naranja. Una vez tomé un buen vaso para vaciar el intestino. Después de diferentes usos, con sosa, la abuela hacía jabón. Colabora en la elaboración de cremas y ungüentos. Ya olvidado, combustible para lámparas. Ayer mismo fui al fisio, lo deslizó sobre mis gemelos. El mar de los huevos fritos. Algunos lo asocian a la pureza, vaya usted a saber.

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