Rafael Mendoza

Composición inspirada en el relato. Hay dos mundos, uno electrónico y otro acústico, que representan el mundo en el que vive el narrador y el mundo que el narrador recuerda. El violonchelo es la voz del narrador, en una lucha inconsciente (quizá consciente). Al final vence el mundo electrónico, el mundo bajo la cúpula. Aunque la obra se ha compuesto como un todo, las distintas partes que la forman podría expandirse para ajustarse a los tiempos de la narración digital resultante.

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